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Ornitología en el Valle del Jerte

El Valle del Jerte cobija, hoy en día, la mayor biodiversidad de Extremadura: 150 especies de aves, 15 de anfibios, 23 de reptiles, 56 de mamíferos y cientos de plantas e invertebrados, entre estos más de 100 especies de mariposas.

Casas del Castañar. Guiados por el inmenso dique del Valle del Jerte, el paso migratorio entre las mesetas del Duero y el norte de la Península y Europa hacia las templadas tierras de Extremadura. Privilegios para la vista como la Cigüeña negra (sobre todo en otoño), entre las blancas y Garzas, entre incontables Milanos negros en verano, Ratoneros, el Águila culebrera e incluso el Águila pescadora, cuando comienzan su paso Grullas y Ánsares, en un otoño de parada también de limícolas y acuáticas.

Uno de los roquedos más espectaculares del Valle del Jerte emerge de un denso robledal que se asoma sobre el Embalse del Jerte. Es paso entre el Jerte y la Vera,  entre encinas y robles, el río Jerte y las cumbres, entre los cuales se desplazan nerviosas numerosas aves forestales, y sobre ellas los Buitres leonados y otras rapaces frecuentes planeando los cielos.

de El Torno a Cabezabellosa encontramos aves rapaces y forestales sobre panorámicas espetaculares.

De Piornal a Garganta la Olla podremos observar al Vencejo pálido. Camino embalse de Piornal y subida a Peña negra, observamos aves forestales y de matorral.

Debido a su altitud, 1433 m, la mejor época para observar infinidad de aves rapaces, forestales y arbustivas comienza a partir de mayo y se extiende hasta mediado el otoño. Podremos sentir la fortuna de admirar algún Halcón abejero como especie más singular, o peregrino, presente en las cercanías, Águila culebrera o Aguililla calzada, que campean por estos altos, y por supuesto la cantidad de pequeños pájaros entre árboles  y arbustos que limpian de insectos a un lado y a otro: Pinzones, Carboneros y Herrerillos, Mitos, Agateadores, Trepadores,.. de árbol a árbol, Currucas y Acentores entre arbustos, o siempre en el aire ejércitos de Aviones y Vencejos y menos numerosas golondrinas.

La observación de aves nos acompañará desde las aguas a las cumbres, donde también podremos observar individuos de Cabra montés, pasando por las copas de los árboles, sus troncos, arbustos, peñas y prados. La diversidad de especies será notablemente mayor a final de primavera, en verano y otoño.

Tornavacas. Desde lo alto del Collado del Cardiel a 1952 m de altitud hasta los 760 m donde se une al río Jerte, cerca de las ruina de la ermita de Santa María, la Garganta de San Martín desciende incansable y sin respiro.

El invierno es exigente y la vida queda latente, casi aletargada, deseando estallar en primavera, cuando son habituales observaciones no sólo de migradoras parciales sino, además, bandos de grandes migradoras europeas como las famosas Grullas y Ánsares en días claves, Palomas torcaces, Tórtolas comunes, y afortunada la ocasión, hasta Cernícalos. Es frecuente observar Currucas, Mosquiteros, Acentores,  Escribanos, Alondras, Bisbitas campestre y alpino, Colirrojos, con más suerte al Alcaudón dorsirrojo, y al bellísimo Pechiazul, así como el Roquero rojo,…  además de numerosas aves forestales en la parte más baja de la Garganta, un tranquilo robledal de rebollos. Lavandera cascadeña y Mirlo acuático en los cauces, planeando al Buitre leonado, y campeando al Aguililla calzada o al Águila culebrera suspendida inmóvil, como el modesto Cernícalo vulgar.

Tanta importancia y diversidad está acompañada por  la cantidad de plantas endémicas así como la red asociada a ella de polinizadores, como las espectaculares mariposas, y depredadores de éstas, libélulas, anfibios,… Entre los mamíferos, a buen seguro, nos observará un rebaño de Cabras montesas.

Por su carácter subalpino cualquier época es buena para observar aves, tanto de los bosques de Pinos y Robles bajo el Puerto como de las zonas arbustivas y prados de montaña que nos rodean. Las mejores probablemente sean épocas migratorias como el otoño y primavera, además del bullicioso verano. Los pequeños pájaros forestales surcando de lado a lado, el cielo barrido por vencejos, aviones y golondrinas en primavera, y, el privilegio de hábitats montanos, aves que aparecen entre escobas y piornos, como el Escribano hortelano, la Tarabilla norteña, Acentor común y en ocasiones alpino, Currucas, Papamoscas,.. o planeando hacia los prados como las Bisbitas y Alondras, y sobre ellas algún Buitre leonado, Milano negro, Águila calzada y culebrera, Cernícalo vulgar,…
Hay instalado un hide para la observación de grandes rapaces, su situación es inmejorable. Desde este escondite se consigue tan amplio campo de visión que permite la observación y fotografía de varias poses durante el vuelo, durante el aterrizaje de las aves se aprecian perfectos picados y, ya en los posaderos, por la cercanía de estos respecto al hide, se puede disfrutar de las especies de una forma única. Desde él pueden observarse las siguientes especies: águila real, buitre negro, buitre leonado, alimoche, milano real, milano negro y algunos córvidos.